Volver…

Si hay un momento temido en la vida de toda madre reciente ese es la vuelta al trabajo.Yo creía que el segundo iba a ser más fácil pero me está resultando infinitamente más complicado.

Celia tiene sietes meses y medio y los primeros seis no nos hemos despegado. Lactancia a demanda, colecho, siempre con mamá y me está costando horrores separarme de ella.

Es una pequeña muy buena pero inquieta. Curiosa hasta decir basta. Por el día se muere de sueño pero estira el cuello como una jirafa para ver la luz que entra por  el resquicio de la puerta de la habitación y lanza todo su cuerpecillo en esa dirección para que la saque a ver el mundo. No le gusta estar sola y no nos deja lugar a dudas. Cuando comemos todos juntos y la ponemos en su hamaca a nuestro lado no para hasta que la cogemos y la sentamos con nosotros para poder verlo todo y lanzar la mano a lo que esté a su alcance.

Es simpática, risueña, tranquila (aunque parezca un contrasentido) e inteligente. En definitiva, es un bebé amoroso. Pero no para.

Por eso, me costó muchísimo dejarla con una chica hace mes y medio. Por eso y porque si yo no soy capaz de hacer absolutamente nada cuando estoy en casa, ¿por qué va a poder hacerlo otra persona? Mi respuesta interior es porque yo me paso el tiempo contemplando a mi niña y la persona que la cuide no estará con tantas contemplaciones, que a lo mejor no es ni tan malo. Pero nunca puedes estar 100% segura de que sólo sea eso, no contemplarla tanto. No sabes si tu hija se pasa la mitad de la mañana llorando desconsoladamente mientras la chica pasa el aspirador, que, al fin y al cabo, cuando vuelves del trabajo es lo único que sí vas a poder comprobar. Y así te vas cada mañana, con el alma en vilo, confiando ciegamente en la persona que dejas al cargo y aplicando en la medida de lo posible el refrán de ojos que no ven…

Es tan difícil encontrar la persona adecuada y estar segura de ello. Tomar la decisión por una entrevista y referencias de alguien a quien no conoces. Por otro lado, están las guarderías pero después de la experiencia de Pablo y virus que no sabíamos ni que existían no se nos presenta como opción válida.

Si soy sincera a mí lo que realmente me gustaría es poder quedarme con ella, aunque ponga a prueba mi paciencia y me deje agotada. Despertarla cada mañana y no perderme su enorme sonrisa y su baile de brazos y piernas cuando entras por la puerta cada mañana. Levantar a Pablo y ayudarle con el desayuno y darle un beso antes de que se vaya al colegio.

Todo esto me pierdo y hace que los domingos antes de acostarles me los coma a besos más aún que el resto de días si cabe y los lunes sean más duros que nunca.

Sé que con el tiempo se va pasando y llega un momento que no duele tanto pero ahora mismo tengo todavía el corazón blandito.

Y vosotras, ¿cómo lleváis la separación?

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4 thoughts on “Volver…

  1. me encanta poder leer cómo es Celia, y cómo llevas todo esto. Sin lugar a dudas, lo más difícil de ser madre es mantener esa distancia prudente, la justa, no mayor de lo que es estrictamente necesario por diversos motivos.

    Creo que en la vida debemos confiar. Estar alerta, pero confiar en que nuestro sexto sentido nos dice que lo estamos haciendo bien, que cuidarán bien de ella… y que la vida es así… que van creciendo, y nosotros con ellos. Que todo tiene también su lado bueno… que tenemos también tiempo de calidad que ofrecerles, aunque no sean las 24 h.

    Me ha gustado el “que a lo mejor no es ni tan malo”, me has sacado una sonrisa.
    Piensa en que tu hija tiene la gran oportunidad de conocer muy de cerca a otra persona, que la querrá con locura.

    La persona que nos cuidó a mí y a mi hermano siempre estará en mi corazón. Una mujer alegre, risueNa, y que me enseNó también cosas en la vida, diferentes a las que me enseNaron mis padres. Es una gran oportunidad.

    Los niNos viven el presente, nosotras nos pasamos tiempo pensando en cómo estarán, sufriendo… debemos aprender de ellos, aunque nos cueste.

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    1. Gracias Maider por tus palabras. Tienes toda la razón. Debemos confiar y dejar una distancia, sobre todo cuando son un poco más mayores, para que crezcan y formen su propio yo. Pero ¡mira que es difícil aceptarlo a veces!
      Y también estoy de acuerdo con ese sexto sentido que no puedes explicar pero que ayuda a saber cuando las cosas van bien o mal.
      ¡Qué bonito leer lo que escribes sobre la persona que os cuido! seguro que le gustaría saberlo.
      ¡Qué suerte tiene Nora con esa mamá tan estupenda! un besazo

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  2. Ainsss! volver.. volver a querer conciliar y no poder, a estar intranquila, a planificar aquello que no apetece porque lo que quieres es seguir tu instinto…
    Pero, una vez despojadas de esa culpa injusta que nos acompaña especialmente a las mujeres, nos ha de valer con la certeza de que lo hacemos lo mejor que sabemos, lo mejor que podemos. Y ellos, con su infinita generosidad, aceptan gustosos lo que les damos, que igual ha de ser poco para nosotras, pero para ellos es el todo!. Lo das todo de ti, y ellos lo saben, porque sienten mejor que nosotros, con “las tripas”… que es la forma mas limpia del amor!. Un besazo guapa

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  3. La culpa Irene! siempre presente. Hagas lo que hagas. Si te quedas o te vas. Siempre ahí.
    Lo importante es estar al 100% cuando estás y seguir tu instinto, como bien dices.
    Un beso grande

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