Señores, ¡qué estrés!

¡Al fin han terminado las fiestas de Navidad! Voy a confesar que tenía ganas, qué queréis que os diga. Y que conste que ¡me encanta la Navidad!

Pero, ¡qué estrés! No me lo neguéis. Esto es un no parar. Te vas de vacaciones soñando con el merecido descanso y ¡gran error! nada que ver con descansar. Entre las visitas, la familia, amigos, niños alterados fuera de rutina, compras he terminado más cansada de lo que empecé, deseando volver al trabajo (bueno, no realmente) y sobre todo que empiece el colegio (¡hasta el 11 nada!).

Pero sin ningún género de duda, lo que  peor he llevado estas Navidades es el consumismo exagerado en el que nos vemos inmersos. Los regalos (bendito Amazon que me solucionó Papá Noel con papel de regalo incluido), las comidas, los amigos invisibles y, por si nos faltaba algo, las rebajas.

Estás inmersa en la compra de regalos cuando te vienen con rebajas en mitad de las Navidades y, a mí por lo menos, me entra una ansiedad horrorosa pensando que tengo que aprovechar, que luego no queda nada, pero no tengo tiempo material y entonces la tienda que te gusta no tiene rebajas y has perdido la mañana cruzando Madrid y te has metido en un atasco infernal para que empiecen con las rebajas el 2 de enero que te pilla de viaje y vuelta el 3, imposible dejar a los niños, así que no puedes ir y decides que este año pasas de rebajas, pero claro, es imposible y andas con el runrún en la cabeza mientras buscas los últimos regalos de Reyes. En serio, ¡qué ansiedad!

Y los regalos… ¿qué me decís de los regalos? ¡Que los Reyes son para los niños! Que los demás ya sabemos lo que hay… tanto afán por gastar. En serio, ¡que nos manejan! Que no queremos más a alguien porque no se vean sus zapatos debajo del árbol de tantos regalos. ¿No será mejor que durante el año, cuando nos apetezca, regalemos algo especial porque sí y no ahora deprisa y corriendo? El día 7 todos con el ticket regalo en mano a cambiar los guantes que no necesitabas o la camisa que parece un pijama. Pero como las rebajas se han adelantado y han barrido con todo y no quedan tallas, ni camisas, ni nada de nada, te vuelves a casa con los guantes, que así tienes de quita y pon y la camisa de pijama, que al fin y al cabo no era tan fea.

Señores ¡qué estrés! El año que viene me voy al Caribe todas las vacaciones, a un todo incluido y ¡me olvido de la tarjeta!

Ah, no, que quiero que mis niños vivan el espíritu de la Navidad…

¡Feliz vuelta!

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4 thoughts on “Señores, ¡qué estrés!

  1. Monica el año he viene nos vamos al Caribe y dejamos a los niños con los papas, que seguro saben impregnarles del espíritu navideño!!!

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