Conciliación, flexibilidad y otros cuentos…

¡La que ha organizado la diputada Carolina Bescansa llevando a su bebé al Congreso!

La verdad es que me ha sorprendido la dureza de las críticas, sobre todo de la parte femenina. Debo decir que en un primer momento a mí me pareció bien porque un bebé lactante con quien mejor está es con su madre. Pero claro, no sabía que la sesión duró ocho horas, pobre criatura, y que se la iban pasando de mano en mano cual trofeo, pobre criatura otra vez.  Tampoco sabía que en el Congreso hay guardería, así que podía haberlo dejado en un lugar adecuado para bebés y haber salido a amamantarla cuando le tocara la toma. Ni que la susodicha diputada tuviera a la cuidadora esperando en la puerta. Pero aun así me parece que es decisión suya y que, si se lo permiten, por qué no hacerlo. Está claro que no ha llevado a su bebé por necesidad si no como gesto político.

Y sí, a todas nos gustaría poder llevarnos a nuestros niños al trabajo cuando lo necesitamos, o al menos a la mayoría de nosotras. Y sobre todo, poder ofrecerles lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses, si hemos escogido esta opción, sin tener que hacer malabarismos en el baño del trabajo para sacarnos leche (antihigiénico e incómodo). Pero la mayoría de nosotras no podemos permitirnos ese lujo.

Lo que está clarísimo es que, independientemente del partido político al que pertenezca, ha puesto sobre la mesa un debate que nos preocupa a todas las madres por igual y es la conciliación familiar. Y eso, no me lo neguéis, deberíamos agradecerlo. Dejar de juzgar el hecho en sí y ver lo que representa. Porque la conciliación en España hoy en día es un cuento chino.

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En nuestro país, las mujeres tenemos que volver al trabajo a las 16 semanas. ¡16 semanas! Un bebé con 16 semanas debería estar con su madre. En eso seguro que estamos todas acuerdo. Es muy pequeño para dejarlo con nadie. Y si hablamos de lactancia materna, la OMS la aconseja en exclusiva hasta los seis meses. Ya me diréis cómo lo haces si cuando nuestros hijos tienen cuatro meses tienes que volver a trabajar. Pues sacándote leche en los servicios del trabajo a escondidas y lo más rápido posible para que tu ausencia se note poco. Aguantándote cada vez que te acuerdas de tu bebé y te sube la leche en medio de una reunión y rezando para que no te falle el disco y montes el numerito delante de todos tus compañeros. Manteniéndote despierta a duras penas porque con esa edad aún se despiertan cada tres horas por la noche y se hace difícil soportar reuniones soporíferas o estar con los cinco sentidos en momentos que exigen concentración después de haber dormido seis horas con interrupciones y con suerte.

Pero, incluso cuando el problema de la lactancia está solucionado, la paternidad es una carrera de fondo con montones de obstáculos y una logística digna de Inditex. Si los llevas a una guardería y se ponen enfermos necesitas que se queden en casa y si no tienes familia cerca, como es nuestro caso, ya me dirás qué haces. Si en vez de guardería optas por una cuidadora surgen problemas de lo más variopinto: renovación de papeles, de DNI, enfermedades varias y un largo etcétera.

Así que un mensaje de móvil anunciando que la chica falta o una noche de toses con la consiguiente fiebre puede desbaratarte el día y tener que dejarlo todo para cuidar de los niños. Y es entonces cuando la flexibilidad en el trabajo se convierte en una necesidad para poder sobrevivir. Nos hace falta a todos. A padres, a madres y a nuestra sociedad para que sea más humana, comprensiva y avanzada.

Aunque, lamentablemente, seguimos siendo las mujeres las que seguimos teniendo que solucionar la papeleta en la gran mayoría de los casos, lo que nos deja en clara desventaja profesional con nuestros compañeros hombres.

Y, ¿sabéis una cosa? Lo que realmente me gustaría es que cuando mis hijos se pongan enfermos lo único de lo que me tenga que preocupar es de que se recuperen por su salud y porque estén bien. Y no estar preocupada de qué pensarán en mi trabajo o cómo se tomarán el que tenga que faltar. Que mis compañeros (en mi caso todos hombres) no juzguen que necesite trabajar desde casa porque mi familia me necesita y no me pongan cara larga cuando vuelvo a la mañana siguiente. O que comprendan que cuando un niño está enfermo necesita a sus padres y no puede estar solo en un hospital. Quizás deberíamos aprender todos a ponernos en la piel de los demás y dejar de juzgar lo que no se ciñe a nuestros estándares.

Otro gran problema son los horarios. Necesitamos horarios dignos y que nos permitan a todos vivir. Algo tan simple como vivir. Muchas mujeres necesitan pedir jornada reducida para tener una hora fija en la que salir del trabajo, aunque luego sigan trabajando desde casa. Porque en este país existe la cultura de cuantas más horas estés en el trabajo mejor. Pues no. En las empresas alemanas del nivel de la mía, los trabajadores se van a su casa a las a 16:00 como tarde. ¿Sabéis cuántas horas te deja ese horario para vivir? Para disfrutar de tu familia, andar en bicicleta o hacer el pino si te place. Y no son incompetentes precisamente.

Un trabajador feliz es un trabajador eficiente y productivo así que igual no está de más tenerlo en cuenta. Una mamá feliz es una trabajadora motivada y eficiente. Una mamá feliz es un niño feliz. Y un niño feliz es nuestro futuro.

Para mí el gesto de Carolina Bescansa en el Congreso reivindica para todas nosotras la conciliación familiar. Y lo mejor es que ha conseguido que todos hablemos de ello. Y eso es de agradecer.

Y vosotras, ¿cómo conciliais?

 

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4 thoughts on “Conciliación, flexibilidad y otros cuentos…

  1. Yo concilio fenomenal. Jornada de 10 a 12 horas, cuidadora en casa, mayor al cole y pequeña con cuidadora en casa. El problema de este país es que la única forma de conciliar es a base de talonario, es decir, pago de cuidadora, guarde con horas extras o reducción de jornada con reducción proporcional de salario, vamos un chollo, lo mires por donde lo mires……

    Y a modo chascarrillo, quién le habrá regalado a Bescansa el jubón de los lacios?? Rajoy??? No me veo ni a Iglesias ni a Errejón….

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    1. Tienes toda la razón Yolanda. No hay forma de conciliar con horario infinito los dos padres. Solución guardería o cuidadora pero hay que poder pagarlo! A ver si con tanto ruido empiezan a mejorar las cosas! Gracias por tu comentario!

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  2. Mónica me ha encantado tu post. Yo llevo cinco meses para que me concedan una reducción de jornada y he tenido que cambiarme de departamento para poder conseguirlo, luchando contra viento y marea. Teniendo que oir que nadie me iba a querer con reducción de jornada, que las madres no deben ir con sus hijos al parque, que allí sólo van las cuidadoras…en fin, tengo para escribir un libro con todo lo que he tenido que escuchar únicamente por querer disfrutar y cuidar unas horas más a mi hijo. Mucho tiene que cambiar este país y la mentalidad de mucha gente para la conciliación sea una realidad.

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  3. Pingback: Bebés blogueros

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