Y sin embargo…¡te quiero!

Volver a la rutina tiene sus ventajas. Sobre todo cuando uno tiene niños pequeños. Estoy segura de les dan las vacaciones con las pilas cargadas y utilizan el verano para descargarlas; las suyas y las de sus padres, que llegan maltrechas a julio y terminan en agosto en mínimos desconocidos.

Este ha sido el verano en el que Pablo ha empezado a probar su independencia. Ya es mayor y quiere demostrárselo a sí mismo y al resto. Empezó uno de los primeros días de vacaciones cuando, estando en el parque de la urbanización, me pidió si podía ir con su patinete a dar una vueltecita él solo por donde yo le viera. Accedí y le vi que subía hasta la piscina, aparcaba el patinete y se ponía a pasear con las manos a la espalda, muy estirado, mirando a izquierda y derecha a ver quién se fijaba en que estaba allí solo. Debo admitir que me hizo mucha gracia.

Un par de días más tarde me dijo que tenía que ir hasta casa para decirle no sé qué a su papá. Ahí me tenéis a mí llamando a mi marido para avisarle de que iba para allá Pablo solo y que le vigilara desde la curva, que es donde dejaba de verle yo.

Creo que no estaba preparada para este deseo de independencia temprana y de repente me di cuenta de que mi pequeño se hace mayor.

Pero las ansias de libertad han venido acompañadas de cambios emocionales no tan fáciles de gestionar. Por un lado su hermana que le desmonta los lego justo cuando está a punto de terminar el megacohete que lleva dos horas montando y que casi termina en un fraticidio,  nimiedades que desencadenan un enfado mayúsculo o estados de euforia desenfrenada que te dejan perplejo.

Un cóctel de pequeños momentos que amenazaban nuestras idílicas vacaciones de verano.

Entonces me acordé de un libro que mi marido compró cuando nació Pablo y que leí cuando era pequeño pero que cobra todo el sentido ahora que puedo aplicarlo de verdad.

Se trata de El Cerebro del Niño de Daniel Siegel y Tina Payne. Es un libro tan interesante y tan bueno que no paro de recomendárselo a todo el mundo, tenga o no niños.

Me he pasado el verano leyéndolo, lápiz en mano, subrayando, haciendo anotaciones y dándole la lata a mi marido, leyéndole en alto las partes que más me han gustado o comentándole las ideas que me surgían.

En él explican cómo funciona el cerebro y cómo podemos dar respuesta a los distintos conflictos que nos surgen en el día a día dependiendo de qué parte del cerebro esté actuando. Dicho así suena un poco complicado pero en realidad no es más que una base científica a respuestas que darías si te paras a pensar un poco, estás sereno, calmado y utilizas el sentido común.

Hay ejemplos que te ayudan a verlo más fácil y, aunque algunos son un poco utópicos y tu hijo no respondería así ni de lejos, sí te ayuda mucho a darle una vuelta a la forma en que te aproximas a tu hijos o incluso a otros adultos y cómo te comunicas con ellos.

A mí me ha valido para tener conversaciones realmente enriquecedoras con Pablo y momentos de querer congelar para que no se me olviden.

Me resulta increíble comprobar que sólo con un cambio de actitud por parte del adulto a la hora de enfrentarse a un enfado o a una negativa ante irse a la cama, vestirse o lo que sea puede solucionarse de una forma tan fácil y encima terminar aprendiendo algo los dos.

De verdad que merece la pena leer el libro. Creo que lo voy a hacer una vez al año para que no se me olvide!

Pero, ¿qué pasa si yo estoy toda feliz aplicando lo que he aprendido en este libro o en cualquier otro que haya leído y con otra filosofía diferente, y mi pareja tiene una forma radicalmente distinta de ver las cosas?

¿Qué pasa si para el padre el hecho de irse a la cama no tiene discusión posible y hay que ir sí o sí sin atender a empatías, sentimientos ni más historias? Pues que cuando esto ocurre una y otra vez se crea un conflicto en la pareja que puede llevarnos a discutir por algo que ni siquiera nos habíamos planteado en nuestro idílico mundo de pareja sin hijos. Y confieso que en mi casa discutimos, y mucho.

Porque sinceramente, no sabía cómo iba a ser como madre si permisiva, todo comprensión o estricta, así que como para plantear un debate con mi marido de cómo íbamos a educar a nuestros hijos. Dicho sea de paso, yo era de las que a los tres meses iba a sacar a los niños de la habitación y aquí me tenéis, Celia con diecisiete meses y colechando día sí y día también…

A veces es suficientemente difícil tratar de subsistir a un momento de crisis con una niña agarrada a la pierna como una extensión más de tu cuerpo, mientras el otro te pide por quinta vez que le bajes el camión de bomberos del altillo, como para ponerse a entender que tu pareja se enfade por tu forma de resolver el conflicto, sea cual sea, la permisiva, la de comprensión o el grito sin contemplaciones.

Y como mantener nuestro matrimonio sano y feliz es algo que nos preocupa no se nos podía ocurrir mejor forma de empezar el curso que Una noche con… Mariana Primavera  y el tema Discrepancias entre la pareja en la crianza.

Mariana Primavera es licenciada en Psicopedagogia. Nació y estudió en Buenos Aires y lleva quince años en Madrid donde ha formado su familia. Actualmente acompaña a padres y madres en la crianza de sus hijos ya sea en grupos de Crianza, de juegos o de otros espacios. Ha trabajado en La Cocinita desde su inauguración llevando los grupos de Crianza, Juego, Baby Chef pinches y dando charlas.

Nos plantea varias preguntas:

¿Qué nos sucede como pareja cuando confrontamos en la forma de criar a nuestros hijos?,  ¿qué nos sucede cuando se convierte en debate familiar y entran en juego ambas familias y los sus diferentes formas de criar?, ¿Y qué pasa cuando creemos que todo esto es irremediable?

Y nos adelanta que es posible transitar y construir un propio modelo familiar que incluya a todos, se torne singular y caracterice a la familia. Y como toda construcción, llevará su tiempo, sus confrontaciones, angustias y búsquedas.

En Una noche con… hablaremos y reflexionaremos acerca de esta construcción y de cómo hacerlo a partir de las diferencias.

Si queréis acompañarnos en esta nueva velada, que promete ser de lo más interesante, os esperamos el viernes 9 en nuestra casa con un picoteo y un buen vino. Sólo tenéis que enviarnos un email a unanochecon@yahoo.com

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